Cómo ayudar solo con palabras

Palabras para ayudar en situaciones de crisis.
AFP PHOTO / LLUIS GENE

En principio este post iba a tratar sobre la importancia de la observación y el análisis para conseguir una comunicación eficaz. Los recientes atentados que han sacudido Cataluña y a todos nosotros -queramos o no- han auspiciado un cambio de tema. ¿De qué vamos a hablar? Podríamos llamarlo comunicación en tiempos de crisis, pero no aplicada a crisis en términos trágicos y rimbombantes. No. Me refiero a dar respuestas adecuadas en casos de emergencia que requieren de nuestra colaboración y sangre fría. Es decir, cómo ayudar solo con nuestras palabras.

Por ejemplo, cuando nuestra pareja nos llama porque se ha quedado tirada en la carretera y no pretende que le arreglemos el motor a través del móvil. Aunque no lo pida expresamente, solo precisa de nuestro apoyo y compañía para no sentirse sola en esos momentos.

Pero vamos al grano. Voy a ofrecer unas recomendaciones básicas para actuar como la otra persona espera de nosotros:

Diez consejos para comunicar en situaciones de crisis

  1. Primero y fundamental, escuchar atentamente y sin interrumpir lo que nos están diciendo… por mucho que nos afecte lo que oímos.
  2. No emitir juicios ni respuestas a la ligera solo por no quedarnos callados.
  3. Responder con expresiones positivas del tipo “te escucho” o “estoy aquí, tranquilo”, y con fórmulas de continuidad que confirman que seguimos atentamente la conversación (“ok”, “sí”, “ya”…).
  4. Intentar distender el ambiente y dar confianza sin agobiar. Nunca jamás decir “tranquilo, no te pongas nervioso, relájate”. Son consejos que sobran y pueden molestar, provocando el efecto contrario.
  5. Cuando percibimos que ya lo ha contado todo o está repitiendo de forma compulsiva las mismas cosas una y otra vez, es nuestro momento. Hay que tomar las riendas de la situación.
  6. “Te he escuchado atentamente y lo he entendido. Ahora voy a ayudarte”.
  7. Acto seguido, y de acuerdo con la gravedad del problema, hay que dar respuesta a la necesidad planteada si se conoce la solución. Si no, no hay que inventarla, es mejor decir que estamos en ello y que pronto se va a resolver.
  8. Mientras encontramos la ayuda necesaria y actuamos en consecuencia, mantenemos la comunicación con palabras de confianza: “No te preocupes, ya he avisado”; “cariño, estoy a la vez llamando desde el fijo”; “¿sigues ahí?”, “quizás te ayudaría encender la radio”…  La serenidad es fundamental en estos casos.
  9. Dejar que la otra persona también aporte sus ideas si está calmada y llevarlas a la práctica.
  10. Mantener siempre la mente fría para que todo sea mucho más fácil.

La noche más larga

Y todo esto viene a colación porque en la madrugada del viernes 18 de agosto, uno de mis hermanos se encontraba junto a su familia en Cambrils, en el lugar y momento en que se producía el segundo atentado de Cataluña. A la 01.09 de la madrugada sonó un aviso de nuevo mensaje en mi grupo familiar de Whatsapp: “Tiroteo en Cambrils!!!!! Estamos en el Club Náutico”. Era él, mi hermano Dámaso, y ahí empezó todo: La noche más larga de nuestras vidas que acabó con un final feliz a las 06.34 h.

No voy a transcribir aquí la larga e intensa conversación que mantuvimos, a la que se sumaron tres hermanos más desde París, Madrid y Alicante. Esta parte de la historia pertenece al ámbito familiar y ahí se va a quedar. Pero tengo que reconocer que no fue nada fácil para nadie, como os podéis imaginar: Hay que hacer un esfuerzo supremo de contención para no transmitir tu desgarro a las personas que en ese momento están viviendo una situación traumática, un peligro real.

Estos consejos son aplicables a muchas experiencias cotidianas, no solo ante tragedias tan horribles como la de Cataluña. El principal objetivo a la hora de contar mi vivencia es que sirva de ayuda a quien lo necesita. Y mi máxima satisfacción radica en lo que Dámaso nos comunicó después, ya en Madrid junto a su familia:

“Acabamos de llegar a casa. Estoy un poco sobrepasado por tantas muestras de cariño, y tantas palabras grandes que no creo merecer. Aquella noche vivimos momentos muy duros, y todos hicimos lo que pudimos para mantenernos a salvo y ayudar en lo posible a las personas cercanas. Estoy súper orgulloso de mi mujer, cuando se inició el tiroteo su única obsesión fue proteger a nuestro hijo. Y súper orgulloso de él, se portó como un valiente y nunca se vino abajo. GRACIAS A TODOS. A mis hermanos, que lo vivieron casi en directo con nosotros y nos dieron todo su cariño cuando más lo necesitábamos (…). GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS”.

Tú eres colaborador, no protagonista

Me sigo emocionando y no tengo mucho más que añadir. Os dejo el enlace a la noticia que publicó Diario Información sobre la noche que compartimos con mi hermano (mi héroe, mi superviviente). Y quiero acabar diciendo que, junto a un protagonista y su historia, siempre hay una intrahistoria en la que podemos ser actores secundarios si sabemos controlar la situación.

 

 

2 thoughts on “Cómo ayudar solo con palabras

    1. Gracias Nieves por tu comentario. Como bien dices, te quedas sin palabras en ciertos momentos. Siento lo de tus lágrimas, no pretendía provocarlas, pero reconozco que este artículo lo hice con el corazón… y llorar también es sano. Un fuerte abrazo.

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