¿El lenguaje tiene sexo?

¿Tiene sexo el lenguaje? Bueno, en principio tiene género, que ayuda a distinguir entre los sustantivos masculinos y los femeninos. Pero cada día más impera la corriente del igualitarismo comunicativo, tratando de evitar el lenguaje sexista y el predominio de lo masculino. Un ejemplo clarificador de esta situación es la respuesta que la RAE está dando a las reivindicaciones de amplios sectores sociales en pos de la igualdad.

Y es que parece que la Academia de la Lengua está siendo más sensible a la cuestión. Si ya ha admitido ‘jean’ como pantalón vaquero y ‘amigovio’ –que en España es algo así como ‘follamigo’, que pronto estará en el diccionario-…  ¿por qué no revisar otros términos a menudo ofensivos y en desuso? ¿Sabíais que sexo débil y bello sexo se definen como “conjunto de las mujeres” y sexo fuerte como “conjunto de los hombres” en el diccionario de la RAE? Pues ya se han recogido casi 200.000 firmas a través de la plataforma change.org  para acabar con el lenguaje “machista” y retirar las acepciones fuerte y débil de la palabra sexo.

En este caso la RAE ha sido algo más rápida en su respuesta y ya ha anunciado que en la definición de la expresión “sexo débil”,  indicará que se utiliza “con intención despectiva o discriminatoria”.  Una fórmula parecida utilizaron los académicos para edulcorar la definición de ‘zorra’ :  “despectiva y malsonante. prostituta“… Aunque les costó un poco más de tiempo dar su brazo a torcer.

Feminismo y arrobas

Parece que las sensibilidades están cambiando. ¿Sabéis cuál es la palabra más buscada a lo largo de este año que está a punto de acabar? Feminismo. Este hecho, dicen algunos, indica un cambio de tendencias respecto a años anteriores. Entre las palabras del año 2016 más rastreadas en diccionarios on line  destacaron pos-verdad o fascismo.

Entonces, ¿cómo tenemos que hablar?: “¿Mis vecinos y mis vecinas han convocado una reunión? ¿Los lectores y las lectoras de mi libro? ¿Los compañeros y las compañeras de mi hijo?” Es lo que se llama lenguaje inclusivo. En España asistimos a discursos políticos, farragosos, con duplicidad de nombres para abarcar a los dos géneros, y en muchas comunidades autónomas se ha legislado la obligatoriedad de su uso en documentos oficiales o en la enseñanza. Mientras tanto, el Gobierno francés y la Academia de la Lengua de nuestro país vecino han descartado esta inclusión lingüística.

Nuestra RAE no se muestra demasiado partidaria de la duplicidad. Académicos combativos como Pérez Reverte o Julián Marías han atacado directamente la actual tendencia a citar ambos géneros expresamente. Pero académicas como Soledad Puértolas piden paciencia y aseguran que la Academia es mucho más receptiva que antes a los cambios.

Por su parte, en el lenguaje escrito se están usando arrobas, asteriscos o ‘equis’ para inventar un nuevo género que no existe (todavía) en español: el neutro. Aunque la RAE ha puesto el grito en el cielo, como siempre la sociedad va por delante de la norma y crea su propio código.

Pero… ¿alguien puede superar aquello de “los miembros y las miembras” que dijo la ministra Bibiana Aído? ¿Qué opináis vosotros y vosotras?

 

 

 

 

 

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